10 ago 2012

ESA MAGIA

Hoy vi tus ojos por primera vez. Me recosté tímidamente sobre la cabecera de la cama de tu madre y solo te miraba. Es que mi mente se detuvo y el corazón comenzó a hablar. Habla mi corazón en silencio. Uso mis ojos para expresarme y mi silencio solo se quebró por un suspiro o un comentario cortito.


Me dejaste sin palabras mientras sentía que mis pies bailaban sobre pétalos blancos. Y a pesar del ruido y de la gente solo quería mirarte. La magia, la vida, el amor en esa habitación. No quería irme. Es raro, siempre quiero irme pero el amor me detuvo.

Si supieras que al nacer tu madre me ocurrió algo similar. Vi sus ojos y pude saber que jamás dejaría de amarla. Por eso te miraba, es mi manera de amarlas, en silencio, despacito, como cuando uno mira un colibrí aleteando entre las flores.

Y de nuevo cantos de sirenas, galaxias de innumerables colores, arco iris, estrellas fugaces cayendo sobre el cielo y satélites brillando en el espacio.

Y globos multicolores, títeres y muñecos de peluche. Flores brotando en el aire. Ángeles con tules vaporosos y vos allí, tratando de entender lo que es el mundo.

No te toqué porque parecía un sueño y no quería despertar. Solo dejé un diminuto vestido rojo colgado en el placar y luego de batallar contra mis deseos de seguir mirándote pude irme con un corazón nuevo y con esta sencillez que solo el amor puede despertar.

Y ahora ya tarde te escribo porque es lo que mejor sé hacer, para que alguna vez puedas leer este mensaje con esos mismos ojitos que hicieron que una vez más me enamorara.

Pedacito de cielo

Hermosa Renata, gracias por este amor

Calíope
Julio 2012


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