12 ago 2018

CAE UNA HOJA DEL CIRUELO

amanecía y yo me atareaba
en ciertas cavilaciones

en ciertos corajes
en la sangre que es un vino
que se agria

el viento se esforzaba
también
entre las ramas

ah qué pesado el andar
entre las orillas
briosas del pensamiento
me dije

qué atroz ir cargando
las grandes preguntas

la frágil permanencia entre la furia
orgiástica
de la vida y la muerte

fue entonces
que dio en caer una hoja
del ciruelo

no hubo un chasquido

no sucedió el estruendo que provoca
un árbol
al caer

se desprendió
girando sobre sí misma
y fue
blandamente
a dar contra la tierra

a confundirse
sin más
entre todas las demás hojas
caídas

dentro de poco ella y las otras
se perderán
en el ciclo de las estaciones

y sin embargo cada vez que recuerde
el modo en que se recortó
en el horario encapotado del amanecer
la forma singular en que daba vueltas
sobre sí misma
esa hoja seguirá cayendo
conmigo

acaso
me digo
tal vez existimos para ser la memoria de estos sucesos


Jotaele Andrade

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